Fotos de aquí y de allá

19 agosto, 2011

ANOCHECER por Antonio Mérida

Dispuse la tienda de campaña sobre una moqueta multicolor donde destacaban, mezclados como en la paleta de Monet, van Gogh o el mismo da Vinci, una amplia variedad de percepciones ópticas que llegaban a mi cerebro para ser interpretadas y traducidas en igual variedad de colores. Los colores primarios, amarillo, azul y rojo, se mezclaban para dar lugar a un caótico arco iris que parecía haber caído del cielo tras el impacto de una piedra lanzada por algún travieso chiquillo y cuyos trozos se habían esparcido a mi alrededor.

Flores silvestres

.

No tuve tiempo de deleitarme largamente en tan colorista demostración de la primavera porque el gran astro solar no tardó en esconderse detrás de los pinos.

Contraluz.

Detrás de los álamos.

álamos.

Detrás de los caminos.

Amanecer.

.

Para terminar perdiéndose detrás del propio horizonte.

Puesta de sol.

Pero antes quiso demostrarme que, como cualquier buen pintor, él también sabía manejar los colores.

Puesta de sol.

Por lo que pintó el cielo con un brillante tono dorado.

Puesta de sol.

Después morado.

Puesta de sol.

Y no tardó en pintarlo de naranja.

Puesta de sol.

Unas nubes, al ser descubiertas, enrojecieron mostrando su timidez que se extendió como el fuego.

Puesta de sol.

 

Su color se oscureció tomando la tonalidad de la sangre. Su fluir acabaría con la vida de lo que había sido día para seguidamente resucitar en noche, todo como resultado de una infinita y repetitiva alquimia.

Puesta de sol.

La noche me sonreía furtivamente desde su sombría oscuridad, sabiendo que guardaba una perla que solo ella podía mostrar, la luna.

luna y mar.

Todo iba sucediendo ante mí en medio de un mutismo total y rotundo. Ningún ruido, ningún susurro. Se podía escuchar el silencio. Parecía obra de los mismos dioses.

Peña de los Enamorados de Antequera.

Peña de los Enamorados de Antequera.

Todo aquello era digno de ser disfrutado despacio, saboreando sorbo a sorbo cada instante mientras iba pasando el tiempo sin prestarle atención. Sólo me dejaba envolver por el embrujo del más fascinante de los sueños, la consolidación de la paz en el mundo, e incluso con la complicidad de la imaginación llegué a pensar que era un sueño posible.

¡Hasta pronto!

Puedes dejar tu impresión en COMENTARIOS, me gustará leerla.

.

PARA VER ESTOS OTROS REPORTAJES PUEDES “PINCHAR” EN EL TÍTULO QUE DESEES:

Caminando.

Érase una vez un Parque Natural, parte I    y    Parte II.

Amanece en la bahía.

Historia de un día especial.

La Noche, señora de la oscuridad.

.

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1 comentario »

  1. Ha sido una narración muy gráfica, me parece una buena opción para el Blog, y las fotografías soberbias, únicas…en hora buena.

    Comentario por JMOjeda — 5 junio, 2012 @ 21:13


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