Entre los ríos con caudal más irregular de España tenemos el Zújar, un afluente del Guadiana. Sobre él se construyó en 1989 el embalse de la Serena que afecta a poblaciones de dos comarcas extremeñas, en La Serena: Capilla, Peñalsordo, Castuera y Cabeza del Buey y en La Siberia: Esparragosa, Garlito, Sancti-Spítitu, Siruela, Risco y Puebla de Alcocer. En este reportaje vamos a conocer la zona próxima al pueblo de Capilla que, encaramado en el cerro, vio como se transformaron su campos. (En mi primer reportaje Ruta Almadén-Chillón-Capilla ya vimos parte de su atractivo).
En otros tiempos Capilla estaba situada en un cruce natural que unía Extremadura con las minas de Almadén. Igualmente fue un paso obligado para los rebaños de la Mesta en el siglo XIII.
Su castillo nos ofrece unas vistas privilegiadas sobre el embalse.
Existe la leyenda de que al reconquistar dicho castillo el general cristiano Cachafre y debido a que contaba con escasas tropas, éste reunió todos los carneros de la comarca, atando a los cuernos de cada uno una antorcha, cuando los árabes vieron lo que parecía un enorme ejército, no lo dudaron un momento y abandonaron a toda prisa la fortaleza.
Ya abajo, a nivel casi del agua, hay un merendero desde donde obtenemos unas vistas diferentes pero que no dejan de impresionar.
Este pantano hace de La Serena la comarca con más kilómetros de costa de agua dulce del país (pudiendo superar los 500 km.), a lo que contribuye no sólo el ser el mayor embalse de España sino también la relativa suave orografía de la zona.
Debido a ser una zona de grandes pastizales, abunda la ganadería lanar, en concreto la oveja merína de la que se obtiene el queso de la Serena o torta de la Serena elaborado con cuajo vegetal (flor del cardo silvestre Cynara cardunculus).
Este embalse es uno de los más grandes de Europa detrás de los de Kremasta en Grecia y de Alqueva en Portugal.
El nombre de La Serena viene de la sirena, criatura de la que existe una leyenda en la que se cuenta que vivía en la tabla de Tamborríos donde cautivaba con sus cantos a los que se acercaban, quienes morían seducidos por su hermosura.
Es muy variada la ornitología de este paraje lleno de encinas y humedales, aquí vemos un visitante un tanto inédito, ya que a pesar de no poderlo identificar bien en la distancia me pareció un ganso del nilo (Alopochen aegyptiacus), cuyo habitat se extiende desde el sur del Sahara al norte del río Nilo.
He indagado un poco y por lo visto han habido algunos avistamientos de estas aves fuera de su zona de residencia habitual.
Pero vamos a destacar en este reportaje a las grullas. La que podemos observar aquí es la grulla común (Grus grus) de la que existen dos subespecies, siendo la europea a la que nos estamos refiriendo. Es habitual verlas en grandes grupos que no pasan desapercibidos debido a sus fuertes graznidos o en parejas con su joven pollo que ya iguala el tamaño de sus padres.
Las grullas comienzan a llegar a finales del otoño desde el norte de Europa para pasar el invierno, tras lo que vuelven a su zona de anidamiento a principios de la primavera.
Con la vista de las grullas iluminadas por el sol de invierno, me despido hasta otra ocasión, saludos para tod@s.
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Magnificas fotos de ese embalse al que tantas veces he ido a pescar.
Un caputvobense!
Comentario por Jexweber — 26 enero, 2012 @ 21:46
Sin duda unas buenas fotografías, un paisaje estupendo.
Saludos
Comentario por Juan — 6 febrero, 2012 @ 23:45
Un buen trabajo fotográfico sobre este lugar de una belleza increible.
Me gustan mucho tus fotografías.
Un abrazo y un saludo
Comentario por Luis — 13 marzo, 2012 @ 16:25
Muy buen trabajo.
Me gusta como haces fotografías de la naturaleza.
Un abrazo y un saludo afectuoso.
Comentario por Luis — 13 marzo, 2012 @ 16:26